“Hoy es día de alegría y felicidad” Pero cuando lees que los suicidios incrementan en un 40% en épocas navideñas, no hace mucho sentido el villancico.
Y es que más allá del festejo original e incluso más allá de la fiesta del barbón rojizo de Coca Cola, esta época es extraña aunque todos la tenemos muy bien asimilada, primero los publicistas atacamos con la tradición que llevamos festejando desde pasada la segunda guerra mundial. La forma de hacerte creer que necesitas muchos productos para ser feliz y tener una navidad increíble aunque te lleve al menos otras dos navidades liquidar tu deuda, después el decorado nos idiotiza, tantos foquitos nos apendeja lentamente con ese efecto de epilepsia fotosensible que logran algunos videojuegos y caricaturas japonesas, a esto se le suma el hecho de creer que al terminar el año debes ver a cuanta gente no te importa ver durante el mismo y planear más y mejores reuniones para el próximo, ya que el próximo año seguro serás mejor persona, no fumarás, comerás sano, bajarás de peso, vivirás con el amor de tu vida, viajarás por el mundo, te doblarán el sueldo, te crecerá pelo, los autos volarán, los políticos serán visitados por los fantasmas de la navidad y se harán buenos, el presidente será Cristina Pacheco, etc…
Pero nada más extraño y deprimente pero vigorizante que el “falso sentimiento de abundancia” se me ocurre que así se deba llamar este síndrome y consiste en esa sensación de sucumbir a los malls. No librarla de todo Mall, incluso buscarnos más, ya que tenemos un poco de dinero que usualmente no tendríamos al menos una quincenita extra, que bien serviría para pagar nuestras deudas, dividirse entre 12 y autodarnos un aumento de sueldo anual o cualquier otra cosa buena que se nos ocurra. Pero al tener el síndrome sólo queremos gastarnos esa quincena extra, la quincena corriente y al menos un pa de quincenas de enero o hasta febrero. Todos nos sentimos con poder de adquisición, las tiendas nos dicen que podemos pagar como nos dé la gana, aún si eso implica seguir pagando el pavo de este año en la próxima navidad, pero no hay pedo, el año se acaba y cual político en año de Hidalgo, chingue su madre el que deje algo, terminemos con todo! Traguémonos todo, compremos de todo, chupemos con todos, invitemos tragos a todos, a cenar a la banda en la casa, regalos para todos, desde Mamá, hasta el poli de la puerta merecen al menos un pomo de regalo, osea es navidad! En la chamba nos dan un pavo, entonces nosotros le daremos lo que nos de la gana darle a quien nos de la gana! Es navidad, queremos regalar! Tenemos dinero de más! Y si no tenemos, no hay pedo, hay tarjetas! Ya nos formaremos en el monte de piedad en enero para pagar la coleguiatura de los niños, pero la pedota y la fiesta nadie nos la quita…
Falso y diabólico sentimiento de abundancia que dura sólo un mes.
Si yo fuera Dios® (que no lo soy) haría más navidades en el año. Si hubiera al menos tres, seguro impulsamos la economía y cada 3 meses se irían los que no tienen para pagar al tambo y los que sí elevarían el nivel de vida de todos, vivir en una sociedad con sentimientos reales de abundancia es mejor que vivir una fantasía anual que no nos deja más que unas 3 ó 4 buenas pedas y un chingo de pagos por hacer.
Pero qué puede saber Satan® de la navidad… Bueno salí en una pastorela en la prepa.
Ok, no cuenta.